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Seguro que has visto una encina muchas veces, no es difícil reconocerla, pero, ¿alguna vez te has fijado en sus flores? Hoy te vamos a contar cómo son, cuándo puedes verlas y la explicación de un curioso refrán español.

En primer lugar debes saber que existen dos tipos de flores, las masculinas y las femeninas. El quercus ilex (o encina) es un árbol monoico, lo que significa que  en el mismo árbol podemos encontrar ambas estructuras reproductivas (masculinas y femeninas).  

Las flores masculinas son fácilmente apreciables y están dispersas por toda la copa. Crecen en amentos colgantes entre los meses de marzo y mayo, aunque durante los últimos años, posiblemente debido a unas temperaturas más altas, su floración puede llegar a adelantarse hasta el mes de enero. Tienen una tonalidad cambiante: Primero amarillento, luego más anaranjado y finalmente pardo.

Esos ramilletes colgantes de color dorado que ves en la encina de la fotografía, son las flores masculinas.

Las flores femeninas salen aisladas, normalmente en grupos de dos. No son tan llamativas como las masculinas, de hecho, si no se buscan expresamente, son prácticamente imperceptibles.  Si la flor femenina llega a ser fecundada ocurre la magia: se convertirá en una bellota.

Por último, ¿quieres saber otra curiosidad? Hay un refrán popular que dice “encina con moco, en la montanera da poco”. Seguro que ahora ya sabes el porqué del dicho: Como te hemos contado, la bellota nace de la flor femenina (no de la masculina) por lo que una gran cantidad de amentos dorados (flor masculina)  o “moco”, como dice el refrán, no necesariamente significa que la encina produzca mucho fruto.

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